
¿Dictadura mediática mundial?
10 marzo 2010La muerte de Orlando Zapata tras 86 días en huelga de hambre ha suscitado de nuevo una polémica internacional que parece no tener fin. No se llegará a una conclusión definitiva si cada una de las hinchadas políticas rema hacia su dirección, pensando sólo en qué les beneficia y en qué argumentos dar para desmontar a sus rivales.
Según nuestra versión oficial, es decir, la que nos ofrecen los medios de comunicación occidentales, Orlando Zapata era un disidente cubano en huelga de hambre debido a su solidaridad con otros prisioneros opositores al sistema castrista. Tras casi tres meses consecutivos de huelga de hambre, Orlando fallece en la prisión y las autoridades cubanas tratan de tapar de cualquier forma que la noticia salga a la luz: los periódicos no hacen mención a ella y la policía no deja entrar a los periodistas al entierro de Orlando. Esta es la “versión oficial” que nos ha llegado a todos los españoles, la que se nos ha plasmado en prensa, radio y televisión y lo único que conocemos si no hemos querido conocer nada más sobre este tema.
Partiendo de esta “versión oficial” se montan debates interminables en las televisiones que tratan los temas políticos con más pasión que calidad; con más punto de vista que rigor. De repente, salen a la luz las palabras de Willy Toledo, un actor español no muy conocido pero gracias a las que se abre un verdadero debate sobre este tema. Ya no hay solo una “versión oficial”, ahora hay más de una. Quien la ha puesto encima de la mesa es insultado y despreciado hasta la saciedad en algunas cadenas. En Intereconomía se refieren a él como ‘Gili Toledo’ y el prestigioso César Vidal hace referencia al tamaño de su pene en su programa de Libertad Digital.
Esa segunda versión narrada por Willy Toledo es la versión oficial del gobierno cubano. Según afirman, Orlando Zapata era un delincuente común y no un prisionero político. Se le imputaban delitos como violación de domicilio, lesiones, escándalo público, estafa y tenencia ilícita de armas. También es verdad que participó en colectivos contrarios al régimen castrista. La huelga de hambre, según afirma también la versión oficial del gobierno cubano, la inició cuando demandó un teléfono, un televisor y una cocina para su celda, lujos materiales de los que todo prisionero cubano carecía.
¿Cuál de las dos versiones es la verdadera? ¿Estamos ante una dictadura mediática mundial? ¿ ¿El régimen castrista se agarra a lo que puede para no salir más perjudicado de lo que está? ¿Cada una de estas dos versiones tienen su parte cierta y su parte distorsionada para el beneficio de quien corresponda?
Lo que está claro es que a día de hoy, Cuba es un país sobre el que no se sabe todo. Ya se ha superado el medio siglo de socialismo en la isla y siempre que sale reflejada en los medios, es más por sus carencias que por sus virtudes. Pocas veces se ha hecho mención en los telediarios a la libertad religiosa que existe en Cuba, algo inédito en un país comunista; o a la libertad de expresión, siempre limitada en cierto modo pero no anulada totalmente como nos quieren decir desde muchos sitios. Prueba de ello es la manifestación semanal de las Damas de Blanco, mujeres, madres, hermanas y familiares en general de los prisioneros cubanos. Por supuesto que el sistema castrista es criticable, pero no sin condición alguna. Ese es el gran problema del régimen de cara a la opinión pública, que es tratado con otro sistema de medida y que contra él siempre valdrán más los prejuicios que cualquier dato sacado a la luz pública con rigor.
Una prueba de la ambigüedad sobre qué está pasando en Cuba es la entrevista a Reyna Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata, según las Damas de Blanco; y la entrevista que le concedió a otros medios de comunicación.